El acto final.

El talón baja. No hay nadie. La soledad y la sangre sigue en plena ebullición. No hay máscaras, ni reflejos. Una presencia que te persigue, un antiguo tú. Al que no quieres ver, porque conoces esa mira de decepción. Déjame. Vete. Desaparece. No vuelvas. No soy la que recuerdas. Me he destruido tanto que ya no se quién soy. Me he roto en mil pedazos tantas veces que ya no. No puedo. La lágrimas son mi amor más sincero. No me toques. Tengo miedo de romperme más. Ya no tengo espacio. Ya no sonrió. Estoy sola y a veces pienso que así debe ser. Que no estoy hecha para ser como los demás. Que me espera algo peor. Sólo me apetece llenarme de humo. ¿Y qué más da si el corazón palpita con ganas pero no hay una voz gritando de fondo? ¿Y qué más da si te miras al espejo y no ves nada? ¿Y qué más da si el olvido está agonizando? ¿Y qué más da si sólo quiero estar sin estar? ¿Y qué más da si siento un frio desgarrador y profundo? ¿Y qué más da si funciono por enercia?

Si hago lo que pienso que es correcto hay una parte de mí que piensa o siente que está mal y si hago lo que realmente quiero hacer también se que esta mal.

Mírame. Quiero gritar y no puedo. Ya no puedo hacerme más daño. Ya no. No hay una parte de mí donde se esconda la felicidad, mi felicidad no existe. No me mires con esa decepción, porque es como un puñal que no atraviesa. Tengo un muro sin grietas, lleno de oscuridad, porque ahora no quiero nada más.

Vete. Desaparece. No es el momento de escuchar una crítica totalmente destructiva, no la quiero. No te necesito ahora. Vete. Vuelve en otra vida.

Déjame, por favor. Déjame.

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581 días.

Me ardes, como siempre y nunca. Me quemas como si no fuera suficiente con la rabia que tengo por dentro. Me palpitas con fuerza y joder, quiero. Me nace en las entrañas y crece. Me acelera el corazón roto. Amanezco en soledad con cada recuerdo paseando por mi piel, me pica. Me estremece el anhelo de tu boca. Me provoca el deseo de tu mirada. Me estrangula mi propia y puta imaginación. Me muerde con ganas. Me humedezco porque la idea me resulta tan excitante que soy incapaz de resistirme. Quiero tocarme y tocarte, quiero tu piel sobre la mía, quiero que nos fundamos como antes, quiero gemir a gritos tu nombre, quiero morderte, quiero arañarte el alma, quiero retorcerme contigo, quiero querer, quiero pedir más y que me lo des. Sabes que me lo darás, nunca te has resistido a ello. Podrías ser cruel pero al final te vencía el corazón, como me gustaba eso y provocarte. Tenerte, saber que nos perteneciamos, que no necesitábamos a nadie más. Que eramos nuestros juntos. Que valía la pena. Que era lo mejor que teníamos. Joder.

Nos quisimos y aún nos queremos.

Lo echo de menos. Te echo de menos.

Sólo por joder.

Tenemos un talento especial para jodernos. ¿Lo sabés, verdad?
Aunque nos follamos de puta madre, para que negarlo. Pero también nos fallamos constantemente, nos engañamos, nos convencenos, bebemos cerveza y nos jodemos más por costumbre que por vicio.
No nos queremos, no nos odiamos pero nos ponemos cachondos como perros y eso es lo que nos gusta. El juego continuo, el descaro, el morbo, los orgasmos y modernos. Nos necesitamos y volvemos, círculo vicioso.
Nos damos mucha guerra sólo con vernos, nos cabreamos el uno al otro y joder, parece bueno. Pero no lo es, pero tampoco queremos dejarlo. Porque no sabemos, ni queremos y tampoco nos da la gana. Pero, joder.
Quiero beber ron de tu boca hasta que tenga dulce la mirada.
No valemos para otra cosa, salvo para encontrarnos en momentos raros de nuestra vida y seguir manteniendonos por motivos egoístas. Sólo por joder. Por la necesidad de joder, por el morbo de joder y así hasta el final. Hasta que encontremos algo mejor, que debería ser fácil, pero sé conoce que somos torpes o no queremos ver más allá.

“Las relaciones humanas son extrañas.Quiero decir, estás con una persona por un tiempo, comiendo, durmiendo y viviendo con ella, amándola, hablándole, yendo a lugares juntos, y luego ya no”.

Charles Bukowski.

La maldita voz. 

El instinto primario.

Ese que tiene tanto potencial,

tanta fuerza

tanta crudeza

nos arrastra.

Es esa voz que clama y proclama,

esa puta voz, cuesta tanto negarse:

“No seas tonta, hazlo, aún que esté mal, no es tu problema, folla.”

Como arde, como construye imagines en la cabeza a una velocidad de vértigo y lo malo es que te gustan esas imágenes. 

Es embaucador, decidido, mentiroso, cruel y bastante convincente : 

No te lo pienses tanto, te mueres de ganas, puedes y quieres, no seas remilgada. No hagas como si no te gustarán los orgasmos, como si no fueras a gemir a gritos, como si no quisieras doblegarlo. A mí no puedes engañarme.” 

No puedes ponerle una mordaza, porque esa voz  aterciopelada sabe tus puntos débiles y los usa , esa voz  perturbadora acaricia tus instintos más básicos, te excita, la muy zorra.

¡Joder, sabe mucho!

Sabe que te palpita, que te contienes, que te resistes a caer en su trampa, porqué podrías hacerle caso perfectamente pero entrarías en una lucha con tu conciencia y esa también sabe. 

Venga, si vas a terminar haciéndolo por mucho que te resistas, te conozco, es algo que te puede, eres una adicta, una enferma y lo adoras. Te encanta sentir a alguien dentro de ti, te vuelve loca la fricción, los dedos hábiles , la humedad fluyendo, las lenguas que te beben, los labios cuando desbordan, los jadeos en boca ajena, ver como se retuercen… ¿Cómo vas a negarte al placer por un simple conflicto con tu conciencia? ¿Por qué niegas con la cabeza lo que deseas sentir entre las piernas?

No tiene sentido. Venga, hazlo.¡ Qué tienes hambre! “
¡Hija de puta, callate de una vez! 

Esa voz, esa maldita voz, es más incitante cuando la mezclas con alcohol. Entonces si que no para y joder… Empiezas a plantearte la resistencia, tu esfuerzo, tu conciencia, tu todo y si terminas cediendo será el final. No. Basta. Para de una vez.

“En tus profundas entrañas sabes que lo necesitas,que lo deseas, te puede, te nace en tu coño, vamos date el gusto. Quieres y estás empezando a ponerte nerviosa, pídelo, te lo van a dar y si no sabes como hacerlo. Vamos nena. Lo ansias. Te está devorando. Venga. Folla. Son orgasmos, son tuyos. ¿Cuándo te has negado a ello? 

Ve y folla. “

Son muchas veces. 

¿Cuántas veces te has pasado las noches en blanco mirando el techo?

¿Cuántas veces te has hecho preguntas que te han perforado por dentro ?

¿Cuántas veces has oído esa mierda de “el pez que no nada se ahoga” ?

¿Cuántas veces te has tragado las lágrimas?

¿Cuántas veces te ha dolido el eco que haces?

¿Cuántas veces te has encontrado con alguien que realmente te entiende?

¿Cuántas veces te has sentido como si estuvieras lejos de todo lo que te importa?

¿Cuántas veces has amanecido llorando sin saber por qué?

¿Cuántas veces te has desgarrado por intentar encontrar algo que te salve?

¿Cuántas veces has deseado no existir?

¿Cuántas veces te has juzgado y no te ha gustado?

¿Cuántas veces has mirado a todo el mundo con asco?

¿Cuántas veces has deseado no ver a nadie?

¿Cuántas veces has logrado salvarte?

¿Cuántas veces a merecido la pena?

¿Cuántas veces has deseado hasta la médula que las cosas fueran de otra manera?

¿Cuántas veces has muerto?

¿Cuántas veces son suficientes?

Hay cosas que no cambiaran, que por mucho que te esfuerces se escapan a tu control. Es un caos. Es un infierno. Y finalmente te cansas porqué no eres un pez. Eres una persona. Cansada y triste, que no puede evitarlo y evadirse. Qué en tu propia burbuja hay grietas por donde pasa la luz, la oscuridad y el agua. Pero duele, porque no hay un consuelo, no hay algo que te incite a seguir y todos tenemos derecho a derrumbarnos. También tienes derecho a desahogarte y a que no te den consejos de mierda con una falta total de empatia. Porque con eso te das cuenta de que tienen la soberbia de decirte que hacer con tu propia vida. Cuando lo único que quieres es que te escuchen y te digan : Aquí tienes  mi hombro.  Al final, la soledad sirve como estudio de nosotros mismos, aunque a veces no soportemos esa compañía. 

QUIERETE MUCHO, COÑO. 

Quierete  despeinada, con café y con mil demonios por dentro.

 Quierete en cada lágrima, en cada páramo y en cada despedida.

Quierete en el invierno más frío, en el fondo, con el alma, las entrañas y los huesos.

Quierete libre, integra contigo misma y hasta los dientes.

Quierete los domingos por la tarde cuando odias el aburrimiento y te invade la tristeza.

Quierete con la seguridad de que es un amor correspondido.

Quierete despacio, cuando tengas sentimientos encontrados.

Quierete en cada vacío existencial, cuando no quieres saber nada de nadie.

Quierete hasta cuando te olvidas de ti.

Quierete cuando lloras, aunque sea sola, no tiene nada malo.

Quierete perdida, loca, salvaje y apasionada.

Quierete cuando tengas un buen libro, en el cual te encuentras .

Quierete cuando veas esa película que te salva.

Quierete bailando por encima de sus jaulas.

Quierete en la oscuridad y en la luz, porque no pueden existir la una sin la otra.

Quierete fuera de los cánones de belleza establecidos.

Quierete ingeniosa y curiosa.

Quierete viva ante el dolor.

Quierete, quitandote la coraza que has llevado, gracias a la cual has sobrevivido, pero ya pesa, se oxida, se clava en tu piel y duele.

Quierete porque en tu ojos hay el valor de la vida.

Quierete cada vez que hagas examen de conciencia.

Quierete, porque en cada batalla has aprendido ha ganar, perder y saber que sobra en tu vida.

Quierete cuando vuelas y admira tus alas. 

Quierete en cada vértigo, en cada caída y en cada infierno.

Quierete cuando las cosas salgan mal.

Quierete, porque cada pedazo de ti es importante.

Quierete con el corazón, que palpita, se enloquece y se enamora.

Quierete con el fuego que fluye por tus venas, ese que es imparable.  

Quierete, en cada amanecer porque empiezas de nuevo. 

Quierete en lo malo, en lo insólito y hasta en las cosas que no tienen sentido. 

Quierete indómita como la mar y profunda como un bosque .

Quierete en la tormenta que viene después de la calma.

Quierete a la luz de la luna, bajo un manto de estrellas y sobre la hierba .

Quierete cuando todo es una mierda.

Quierete con los dedos, con el calor, con la falta y en las ausencias. 

Quierete con cerveza, vino,tequila  whisky, ron y agua.

Quierete de madrugada cuando no puedes dormir mientras te imaginas algo mejor.

Quierete con ojeras porque son hermosas y están llenas de historias.

Quierete con cada cicatriz, con los recuerdos, con salitre y con tus sombras .

Quierete naciendo de nuevo. 

Quierete mucho , mira donde has llegado, lo que te ha costado, las vidas que has gastado, lo fuerte que eres  y no te has rendido. 

Quierete mucho, coño.De la forma que sea y como seas.


Quierete.

Quierete. 

Quierete.

Quierete.

Quierete.

Y sí, lo repito tantas veces porque necesito escribir las cosas para creer en ellas. 


Lodo negro. 


No tengo una astilla en el corazón, tengo una puñalada ponzoñosa que cubre mis entrañas de un negro atizonado. No para de brotar. No cesa. No desaparece. Sólo crece y crece . Dónde puedo meter las manos hasta el fondo , sentir el frío , acariciarla con los dedos, notar como se desliza, como me tiñe, me desdibuja y cubrirme la cara mientras caigo en silencio como las hojas de un árbol en otoño. Mi alma está encerrada en una jaula que yo misma construí e lamido cada barrote con mi lengua, los he limado con mis dientes, son mis propias costillas las que me sirven de refuerzo, he cubierto el resto con mis entrañas y tengo la certeza de que no va a escaparse. Te tengo presa alma mía. 

Mi mente hace trampas en las cuales siempre termino entrando de cabeza en una espiral autodestructiva que me lleva directamente a besar el suelo, eso casi es casa. Tengo frío, mucho frío. Me siento entumecida, no me quedan más lágrimas, no tengo más voz y  la angustia clavada en mis tripas es demoledora.

Estoy seca y no tengo sed. Me duele todo sin ser nada. Me ahogo en un lodo negro , dibujo historias con los dedos y me desvanezco en el aire. No estoy perdida soy inexistente. No hay ruinas,ni rastros, ni cenizas, no queda nada. Tal vez sólo estoy buscando la altura necesaria para saltar y dejar…